Los otros

LausImagina que un día, Roberto deja de ser Roberto. Que la persona que tienes enfrente es otra, aunque se parezca bastante a Roberto. Imagina que este nuevo amigo también tiene el pelo castaño y la ceja izquierda partida en dos por un golpe de infancia. Justo como Roberto.
Imagina que este nuevo tipo (llamémosle Ricardo) es algo menos brillante que Roberto: trata de hacer las mismas bromas, y aunque a veces lo consigue… a la larga no es lo mismo.
Puestos a suponer, digamos que tu abuela ya no fuera tu abuela. Que fuera una señora aproximadamente de la misma edad y aspecto: alguien que probablemente diera el pego en una foto de lejos, pero sin ese talento preternatural para hacer lentejas que tenía tu abuela original. La de verdad.
O tu novia. Que ya no se llamara María José. Que fuera María Jesús. Y que se riera un poquito menos a menudo. Y que ahora le gustara Supersubmarina en vez de Vetusta. Y que quizá (sólo quizá) tocara el acordeón.
Imagina que, de un día para otro, encontraras tu vida invadida por personas que se parecen a las originales lo suficiente como para que las sigas reconociendo, pero no tanto como para poder sustituirlas en cada pequeño detalle. Gente que, a grandes rasgos, se hiciera cargo de las “funciones” que ahora mismo cubren tus amigos, conocidos, familiares…aunque de una forma algo menos satisfactoria.
Y siguiendo con el ejercicio: pongamos por caso que, poniendo en una balanza los originales y las copias, te decides por las copias: pese a sus carencias, parecen exigir menos de ti como persona, siempre están disponibles y, al fin y al cabo, no son TAN diferentes a los originales.
Imaginemos que existieran las personas de marca blanca.

Apéndices:
1) Este artículo ha sido publicado en el número de marzo de 2015 de la Revista Üalà.
2) La imagen que ilustra este artículo ya ha salido por aquí y por aquí, es de la campaña de los premios Laus 04 y somos conscientes de nuestra reincidencia, pero tenemos defectos peores.

Firmado: Nacho Macho.

ADVERITÉ

Tienes que comprar nuestro nuevo refresco con gas. En serio que sí. ¿Aun no has visto nuestro último spot? Pues deberías.
Es muy social. Muy cinema verité. Muy Ken Loach. Rollo documental. Cámara al hombro, y todo eso. Con un puntito Instagram pero sin pasarse, que lo de los filtros ya cansa.
Gas
El caso es que a los de la agencia se les ocurrió localizar una tribu aborigen en el norte de Panamá, meterles gas ciudad en la aldea y documentar lo que pasaba. El concepto de base viene a ser “Aunque nunca hayas sido muy de gas, ahora te va a molar”. Pero no dicho así. Mejor, claro.

Tenías que verlos, a los indígenas: con guirnalda de flores y taparrabos, flipando frente a aquella llamita azul. Hemos filmado vídeos de sus reacciones y poco a poco los estamos subiendo a nuestro Facebook. El caso es que se ha viralizado un poco la cosa. La gente nos envía sus versiones. La mejor es la de un señor de Zamora, medio en pelotas, con la cara pintada rezándole a un hornillo más viejo que el baúl de la Piquer. Para partirse.

© Referencial/AFP
© Referencial/AFP

Lo importante es que estamos haciendo comunidad, que es lo que buscábamos. Estamos pensando en traer a uno o dos de la tribu, a ver qué pasa. Si conseguimos que los saquen en El Hormiguero, de puta madre.

Oye, que estaba yo pensando que en vez de “Comunidad” podemos llamar al tema “Tribu”. “Entra en nuestras redes sociales y únete a la Tribu”. Suena bien. Incluso podríamos cambiar el pájaro de Twitter por un guacamayo, o algo así. Voy a llamar a la agencia, a ver qué les parece.

Pero estoy divagando, perdona.

Dime: ¿vas a comprar nuestro nuevo refresco con gas?
Porque deberías.

Fdo: Nacho Macho.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de diciembre de 2014 de la Revista Üalà.

STRIP-TWEASE

Éramos pocos y parió la microabuela: las majors hollywoodienses se han sacado de la manga el “tweaser”. O hablando en plata: un teaser, pero a lo twitter: cortito y al grano.  Seis segundos de vídeo en Vine cuyo objetivo es llamar la atención acerca del lanzamiento inminente de un teaser, digamos, más tradicional.

El nuevo formato es, a la vez, ridículo y apasionante. Por un lado, el concepto de lanzar un “teaser de un teaser” es profundamente absurdo. Pero, por otro lado, tiene todo el sentido del mundo: si la gente está adoptando Vine, haz que tu blockbuster esté en Vine.

“The Wolverine”, primera película en aprovechar las supuestas bondades del nuevo formato mutante.

La cuestión es que, aunque la aparición del “tweaser” obedezca fundamentalmente a una mera cuestión de “presencia” en un entorno de popularidad creciente, lo cierto es que esta incursión de la hiperbrevedad en el mundo del tráiler cinematográfico da que pensar.

La sensación generalizada es que, de un tiempo a esta parte, las campañas publicitarias de los principales lanzamientos cinematográficos acaban por arruinar la experiencia de visionado de la película, revelando demasiado a través de teaser-trailers, trailers, international trailers, red-band trailers…(preguntadle a cualquiera que haya tenido la mala suerte de ver el tráiler de “Elysium” antes de ver “Elysium”). Dicho de otro modo, los trailers se han convertido en puro porno: lo muestran absolutamente todo, y a lo grande. Pero conceptualmente deberían ser algo más vinculado a lo erótico. Ya sabéis: eso tan socorrido (y tan cierto) de “sugerir, más que mostrar”.

arcade-fire

Los chicos de “Arcade Fire” han tirado la casa por la ventana. Han presentado su nuevo disco con un “track” de 15 seg.

 

La llegada del “tweaser” es una oportunidad inmejorable para reflexionar acerca de cómo, en muchas ocasiones (y no solo en el ámbito de la comunicación publicitaria cinematográfica) comunicamos mucho más de lo que deberíamos. Al igual que algunas películas desvelan demasiado…llegan algunas marcas a hacerse pesadas a fuerza de comunicar día sí, día también?

¿Y si, para variar, volviéramos a dejar algo a la imaginación?

Fdo: Nacho Macho.

Nota: Este artículo se publicó originalmente en una versión ligeramente reducida en la Revista Üalà que puedes visualizar aquí.