Drama en el interletraje

¿A quién le importa qué querrá decir Megaflix con el pedazo de promesa que hace ese rótulo?
¿A quién le importa qué querrá decir Megaflix con el pedazo de promesa que hace ese rótulo?
Hasta en este fetichista coleccionismo de descalabros publicitarios es fácil sentir de vez en cuando que nos encontramos en un eterno retorno. Hay errores reiterativos que insisten en saludarnos con la manita de vez en cuando y recordarnos que Dios, el Demonio o Murphy, están en los detalles. El interletraje es precisamente uno de esos detalles que parece tan insignificante que solo nos acordamos de él cuando solo cuando lo hemos olvidado demasiado tiempo. Tanto que hasta puede tergiversar nuestras palabras y darles la vuelta. En inglés tienen hasta un término para definir cuándo pasa eso, y es “keming” que, no por casualidad, es como podemos leer la palabra “kerning” (interletraje) escrita con un mal espacio entre letras.
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Abracadabra

Motos de Domino's Pizza caídas como piezas de dominó
El meta-dominó de la mano de Domino’s Pizza

Un amigo empresario me dijo una vez que hoy en día, para que un negocio fuera bien, había que hacer casi todo bien pero que, sin embargo, aun haciéndolo todo bien, podía ir mal. No me cabe duda de que tenía razón, es más, me parece que es aplicable a innumerables aspectos de la vida que podrían ir desde las relaciones sexuales a la salud, puedes dejar volar tu imaginación y seguir buscando ejemplos, pero yo me quedaré con lo que suele tocar y diré que en la publicidad esa posibilidad con visos de Ley de Murphy, encaja como anillo al dedo.

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Es internet, estúpido

Desde que Nicholas Carr plantease en 2010 a pregunta “¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” que subtitula su libro “Superficiales”, el tema ha sido y seguirá siendo tratado desde todos los ángulos científicos. No es mi objetivo aportar gran cosa al debate con las 300 palabras de este artículo, que gentilmente publica la revista Üalà cada cierto tiempo, pero es que no paro de encontrar divertidas coincidencias que, sin ánimo científico, ilustran perfectamente lo bueno y lo malo de la llamada red de redes.

Daniel Kahneman, A.C.M.E. y la eyaculación femenina

El pasado verano, mientras preparaba una clase de mi asignatura, y tras copiar el enlace de una muy interesante charla pronunciada en el TED por el premio Nobel de economía Daniel Kahneman*, Youtube me sugirió el menú que puede verse en la imagen correspondiente. Curiosa mezcla de un premio Nobel de Física, con la eyaculación femenina, la omnipresente Marta Flich y la marca ACME. Es internet, estúpido, me dije pafraseando el archiconocido eslogan de campaña de Bill Clinton contra Bush: “Es economía, estúpido”.

Dedyukhina y Stud World

Hace unos días, una amiga de Facebook compartió el enlace a la entrevista publicada por El País con Anastasia Dedyukhina, una especie de Marie Kondo que nos propone el “minimalismo digital” para ahorrarnos ansiedades, angustias y dolores de cabeza. Hasta ahí todo bien, pero al llegar al final de la entrevista aparecía una inserción publicitaria algo desconcertante, como puede verse en la otra imagen adjunta, que no quise clicar para no empeorar mi ya deteriorada reputación en los algoritmos. Si alguien quiere buscar en GoogleStud World que lo haga, yo ya me siento bastante estúpido y superficial por hoy.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de junio de 2019 de la Revista Üalà.

*La charla en cuestión:

 

 

Llámame corto, Kia

Como lo oyes, el que está ahí plantado no es el del concesionario, es Robert De Niro
Como lo oyes, ese no es el del concesionario, es Robert De Niro

Puedes llamarme corto. Lo soy, y lo tengo asumido. De luces a menudo, de talla desde siempre y de vista, últimamente bastante. Pero no soy el único. El caso es que, ni a la primera ni a la segunda, pude saber quién era ese señor que aparecía sobre ‘hooverboard’ en vuestras vallas publicitarias. Que lo sepáis, he preguntado a unas cuantas personas de mi entorno y más o menos la mitad tampoco tenía idea de quién era. Muchos porque son jóvenes y no es precisamente uno de sus referentes. Otros, entrados en años, porque al tamaño al que aparece su cara en las vallas, no habrían reconocido ni a su padre. Eso sí, los que han visto el spot, lo han pillado, pero para esos no hacía falta la valla, ¿no?

En cualquier caso, aunque he pedido ayuda, nadie ha sabido darme una respuesta lógica a por qué habéis decidido sacarlo de cuerpo entero sobre ese cacharro reduciendo una burrada las posibilidades de que se le reconozca. Eso sí, he disfrutado mucho con todas las teorías y aún más con otras reacciones que ha generado vuestra campaña. Es posible que el bueno de Robert se recupere de ésta, pero como comentó Nacho Macho, lo suyo no es caída libre, es salto base.

Nos tragamos que Nadal tenga un Kia, pero Robert de Niro...
Nos tragamos que Nadal tenga un Kia, pero Robert de Niro…

Comprendo que la campaña es internacional y que en Estados Unidos funcione de otra manera, pero para la España de hoy (qué rancio suena esto) habría valido la pena hacer una adaptación distinta para las vallas. Aplauso lento.

Nota 1: Este artículo ha sido publicado en el número de  enero de 2019 de la Revista Üalà.

Nota 2: Esta campaña ha generado reacciones maravillosas que no quiero dejar de enlazar como el tweet que muestro junto a estas líneas o como esta entrada en “Publicidad de mierda” y no es una forma de hablar.

El pretexto del contexto y la verdad del algoritmo

“Errar es humano, anunciarlo es roedor”, es el lema del grupo eh!Ratas, esa madriguera roedora desde donde escribimos la página que estás leyendo. Inicialmente éramos un grupo de personas relacionadas con la publicidad desde distintos ámbitos, amantes y odiantes de ella a partes iguales. Algunas veces, cuando éramos pocos y celebrábamos fiestas, hemos gastado bromas imaginando cómo fue la aprobación de las piezas que aparecen por nuestra página. Otras, las menos, pensábamos que nos gustaría meternos en el cerebro de los anunciantes para entender qué pasaba por ahí, pero os aseguro que no es el caso de este mes.
La publicidad contextual es esa que te encuentras en las redes sociales, que se cuela entre tu contenido y que te da muchas sorpresas, algunas muy divertidas. Me explico, o mejor que lo expliquen tres ejemplos:

Foto 1    •    Una empresa de climatización de piscinas puso en el contexto de la roedora Ana Alonso el sutil anuncio de esta foto. Días después eliminaron el toque gore de la fotografía, pero la captura estaba hecha.
Foto 2    •    Otro roedor con galones, Miguel Ríos, encontró esta… este… bueno, el anuncio de esta otra imagen. No queda claro lo que venden pero si vas a desayunar, comer o cenar, no la mires.

Foto 3    •    Alondra Corza, desde México, nos hace llegar el tercer ejemplo con una combinación imagen/texto de lo más sugerente, como se puede ver en la foto 3. De momento, seguimos sin saber en qué parte remató.

Se supone que la aparición de estos anuncios en nuestro dispositivo depende de los célebres algoritmos y de nuestro historial de navegación, aunque yo creo que detrás hay un mono irascible que le da a una tecla aleatoriamente.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de agosto de 2018 de la Revista Üalà.

Insertadas de pata en Nada Que Hacer

Quinta entrega de nuestro espacio roedor en el programa NQH que aparece en la red. En esta entrega nos dedicamos a analizar inserciones desafortunadas de esas que tanto nos gustan.

Si te sientes preparado para ver más capítulos de eh!Ratas en NQH, aquí tienes una lista de reproducción con las entregas anteriores y alguna cosa más.