Tarantinos creativos

Pig Bull, We meow you, Mordiscos por la inclusión y otros derroches de creatividad que conquistan nuestros corazones roedores.

Escuché a Andreu Buenafuente decir que se emocionó en el cine viendo Érase una vez en… Hollywood. Y no era porque la escena en sí le produjera síndrome de Stendhal, ni porque haber ido al cine fuera una ocasión especial en este fatídico año, fue antes del confinamiento, aclaro. La emoción le embargó porque viendo la película se dio cuenta de que a Tarantino se le deja hacer lo que le dé la real gana. Ha llegado a un punto en que no hay un productor, ayudante de dirección, o lo que sea, que le diga “no, esta secuencia es demasiado larga”, “esto no se va a entender” o “no le va a gustar a la gente”.

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4 jinetes de la fantasía apocalíptica

 4-jinetesLas señales estaban ahí. Es normal que no las detectásemos. Aparecieron dispersas, alejadas en el tiempo y en el espacio, aunque ahí estaban. Pero ahora, con la perspectiva clarividente del Capitán a posteriori lo veo claro. Clarinete. Solo había que unir los puntos, como dijo Steve Jobs en Standford y claro, eso hay que hacerlo mirando hacia atrás, hacia adelante no se puede.

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Turismo roedor en Orihuela

Orihuela, su pueblo y el de Miguel Hernández, ha sido el destino elegido de manera fortuita para una escapada roedora. Vaya por delante que estas líneas no podían estar más lejos de ser una acusación de ser generadores de contenido roedor por encima de la media. Hemos puesto las garras en localidades de Castellón a Murcia con suerte parecida, pero esta vez le ha tocado a la ciudad universitaria de la Vega Baja.

Te prometo que aunque leas la historia de su web, su nombre seguirá siendo un enigma
Te prometo que aunque leas la historia de su web, su nombre seguirá siendo un enigma

¿Car-picar o Carpi-car?
¿Car-picar o Carpi-car?

El caso es que es un buen sitio para darse un paseo y deleitarse con las empresas que se la juegan en su comunicación persuasiva con denominaciones tan desconcertantes como Agriauto o Carpicar. Su apuesta es arriesgada y consiste en que, a pesar de tener nombres con claras connotaciones automovilísticas, no encontraremos coches en ninguna de ellas. Cuando descubramos, en un interesante giro perceptivo, que la primera se dedica a los productos fitosanitarios y la segunda a las motocicletas, caeremos rendidos ante la audacia de sus responsables. Me he sentido tentado de averiguar el porqué del auto de Agriauto, pero al final he preferido quedarme con la idea de que la verdadera combinación que lo compone es agria + uto. Tampoco le veo el sentido, pero me hace más gracia aún y con eso me basta. Dicho sea de paso, la combinación ganadora de la otra tiene que acabar con “picar”, obviamente.

En todo pueblo hay héroes y en Orihuela hay, como mínimo, 3 gigantes de nombres confusos

Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno
Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno

Para cerrar el triplete, tenemos a Rorihuela, una empresa con un naming un poco menos misterioso, especialmente cuando te fijas en lo que hacen (rotulación) y dónde, pero que no deja de tener su encanto, especialmente por esa coherencia estética que a todas luces mantienen desde su fundación en 1960. No es fácil abandonar el tono irónico a estas alturas del artículo, pero el caso es que es imposible no querer a esta gente, y me refiero a todos ellos. A todos los héroes locales que se mantienen firmes en sus propuestas y que son más valientes, divertidos y nobles que los directores de comunicación de esas empresas que recogen premios en festivales. ¡Larga vida a todos ellos!

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de abril de 2019 de la Revista Üalà.

Monkey business

Tratas de circular por la rotonda apurando los límites de tu percepción hasta lo imposible. Los habituales 180º de visión alcanzan unos imposibles 220º. Los suficientes para advertir ese Mercedes que se te va a cruzar a lo Mad Max desde el carril interior. Frenas lo justo para dejarle pasar y, unos segundos después, ya estás fuera de la rotonda.

La Valla. La Revelación.
La Valla. La Revelación.

Tomas la recta pensando en lo complejo que se ha vuelto tu trabajo. En el asunto del inbound marketing, del neuromarketing, del engagement, de lo viral, los influencers, los KPIs, el SEO, el SEM, el storytelling, lo de los nuevos formatos audiovisuales nacidos al amparo de cada una de las redes sociales y de los hábitos de consumo de contenido de los millennials, los postmillennials, los hipermillennials y los paramillennials.

Entonces levantas ligeramente la vista y ves la valla. La Rebeldía. La Revelación.

Su mensaje es bien sencillo: solo trata de animarte a alquilar trasteros. No hay una sola frase ingeniosa. Tampoco un claim rotundo.

Pero hay un mono. Con gafas.

Un chimpancé zumbón estándar que esboza una sonrisa de oreja a oreja. Por un momento, te preguntas si no hace falta más. Si tenemos a toda una industria dejándose las neuronas (y los becarios) para ser innovadores, creativos, ingeniosos y premiados. Si no bastaría con un simpático primate asomándose en cada campaña para que la cosa funcionara. Fantaseas con un reel del Festival de Cannes totalmente protagonizado por simios. ¿Podrían los monos revelarse como la verdadera e inesperada clave de la comunicación publicitaria?

Lo simio como branding
Lo simio como branding

No sabes la respuesta.

Solo que, de momento, estás sintiendo unas irrefrenables ganas de alquilar un trastero.
Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de noviembre de 2018 de la Revista Üalà.

Paquita Sánchez y Murcia

Captura de Paquita
“Porque aquí están tos como el ganao” afirma sobre las comodidades de su hogar

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Paquita presenta el tiempo en Madrid mientras habla de su perrito

No se llama así. Bueno, Paquita sí, pero Sánchez y Murcia no tienen porqué ser sus apellidos. Pero sí que son los de unos distribuidores de gasóleo manchegos que la han escogido como imagen de marca y bien se merecen estas líneas, por valientes.
Si echas un ojo a los vídeos de esta empresa en YouTube no te va a costar darte cuenta del acierto de su decisión. Han dejado de ser otro anunciante local del montón a brillar con luz propia gracias a la personalidad y espontaneidad de esta señora que representa mejor a su tierra que el “ajo mataero”.
A estas alturas es más que evidente la debilidad que siento ante las empresas que deciden que su cara visible sea humana a más no poder. No hace falta caer en el esperpento de nuestro idolatrado Carlos Martí (de Estival Tour) para que me declare fan, ni hacer bandera de una iletrada asistenta, como hicieron Gomaespuma con Cándida. Ambos extremos son loables, pero Paquita, que podría ser la madre de cualquier amigo albaceteño, me ha llevado de calle con una naturalidad poco frecuente en publicidad. Lleva dando la cara por la empresa desde hace más de 4 años, me hubiera gustado conocerla antes, pero quiero pensar que éste es el inicio de una gran amistad.

Nota I: Este artículo ha sido publicado en el número de febrero de 2016 de la Revista Üalà.
Nota II: Coincidiendo con la publicación de este artículo ha aparecido un nuevo vídeo de Paquita en YouTube, no pienso quedarme con las ganas de compartirlo.

@ramiroseva