No sin mis signos (¿¡)

¿Qué nos hace distintos? ¿Cuáles son las cosas de las que podemos estar orgullosos y sacar pecho? Los españoles presumimos de cosas raras, algunas tan poco fiables como que, en algún remoto pasado, una ardilla podía cruzar la península saltando de árbol en árbol. Otras, tan poco dignas como haber hecho esperar a un alemán, aunque éste fuera Hitler. Cada uno busca y encuentra sus identificativos plurales y uno de los míos son los de apertura de exclamación e interrogación.

Con señas de identidad tan indignas como haber hecho esperar a Hitler, bien podemos encontrar otras mejores

El inglés no los tiene y no deja de ser una pega a la hora de leer, con el énfasis adecuado, frases largas. Cada vez veo más textos sin ellos y me preocupa especialmente en el terreno publicitario.

El "¡" podría decir lo mismo
El “¡” podría decir lo mismo

No es un ámbito en el que estén en peligro de extinción, como en el de los programas de mensajería instantánea, pero aun así asusta el triple desequilibrio cuántico de casos como el adjunto.Quiero pensar que la falta de signos de apertura en las pantallas de nuestros dispositivos móviles es culpa de la influencia anglosajona y la penosa adaptación de los iOS, androids y otros sistemas a nuestra lengua, que suelen poner más a mano los signos de cierre que los de apertura cuando, en castellano, lo lógico es que fuera al revés, ya que (como en las comillas y otros signos) no tiene mucho sentido que aparezca el de cierre si no se ha puesto antes uno de apertura. Vale que impliquen teclear más y me da igual si es una batalla perdida, no pienso renunciar a ellos. ¡Son mis signos! ¿Son nuestros signos?

 
Apéndices:
1) Este artículo ha sido publicado en el número de agosto de 2015 de la Revista Üalà.
2) La imagen que acompaña estas líneas apareció por primera vez en nuestro grupo de Facebook incluida por Empo Yomismo Oseayo, aunque por unos días atribuí el mérito a Laura Gé.

GRACIAS POR PREOCUPARTE

Piqueras nos pone a caldo
Piqueras nos pone a caldo

Rollizos muslos de pollo, gruesas zanahorias y otros vegetales ganadores de un improbable concurso de belleza giran sincopados, perfectos, sumergiéndose lentamente en un caldo sospechosamente homogéneo. Pedro Piqueras asiente. Sus décadas de trayectoria como periodista y presentador de informativos le permiten constatar que el brebaje es casero, pese a borbotear en una nave industrial del tamaño de una pequeña isla. El visto bueno de Piqueras se traduce en un sello tirando a surrealista: “Compromiso Casero Garantizado”.

Sobera, o la pesadilla de los triglicéridos (y la nuestra)
Sobera, o la pesadilla de los triglicéridos (y la nuestra)

Mientras tanto, entre mueca y mueca, Carlos Sobera decide hacerle una intervención a un compañero de trabajo: está muy preocupado por su colesterol. Cómo ha tenido acceso Carlos a esa información tan privada me inquieta profundamente. Sospecho que el presentador nacido en Barakaldo puede ser Illuminati o, como mínimo, del Club Bilderberg. O que posee un poder mutante que le permite sentir los niveles de LDL y triglicéridos en las personas que le rodean. Eso haría encajar todo.

Prats: más allá de lo humano
Prats: más allá de lo humano

Y luego está Matías. Los más viejos del lugar aseguran que hace mucho tiempo era presentador. Hoy es un icono. Un símbolo. Un ser que trasciende el tiempo y el espacio. Es el Doctor Manhattan paseando por una película de David Lynch producida por Chris Carter. Es Galactus. Es Thanos. Y, en este momento específico de la Historia, tiene un deber claro para con la Humanidad: conseguir que paguemos menos por nuestro seguro de coche. Si alguien podía lograrlo, era él.
Soy feliz. Los tres (Pedro, Carlos, Matías) nos quieren. Les importa nuestro futuro. Aunque…
¿Y si están fingiendo? ¿Y si les han pagado para que digan esas cosas? ¿Para que simulen preocuparse por nosotros?

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de julio de 2015 de la Revista Üalà.

Trata de adrrancarlo

«Un Toyota es tan fiable que no has tenido que abrir su capó. Lo que puedes encontrarte debajo es un misterio. Ahora tienes la oportunidad de descubrirlo con nuestra aplicación Historias Misteriosas». Ese es el eje sobre el que se construye lo último de Toyota. Una campaña multimedia que convierte a todos sus vehículos en el propio medio a través de un app, y que combina un spot en televisión, originales para prensa, exterior y digital y además nos cuenta historias. ¿Bien, no?

Imagen 2

Ahora volvamos un poco más atrás. Concretamente al 24 de noviembre de 1998. Y siendo más exactos, a las dos y cuarto de la tarde. En ese momento y a esa hora, solo faltan 500 metros para que Carlos Sainz y Luis Moya levanten su tercer título del mundial de rallies en Gran Bretaña. Pero es también en ese momento cuando el Toyota Corolla que pilotan empieza a hacer un ruido extraño. Algo no va bien. Una biela ha dicho basta provocando un derrame de aceite que ha incendiado el motor. Carlos se baja del coche haciendo aspavientos, y Luis, desconociendo totalmente que 17 años después una agencia haría una campaña basada en la fiabilidad de la marca que conduce, abre el capó y rocía las tripas con el extintor mientras grita eso de: «¡Trata de arrancarlo, Carlos!».

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Que sí, que han pasado casi dos décadas. Pero eso no importa. Mira a los ojos de Luis e imagina su reacción cuando vio el spot por primera vez. Imagínalo estrellando el casco que siempre tiene junto al sofá contra el plasma de 42’’ a grito de «¡Me cago en su puta madre!» como ya haría en el 98, pero añadiendo un rotundo: «¡Fiable, mis cojones!, ¡publicistas de mierda!».

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de mayo de 2015 de la Revista Üalà.

Je suis Anís Tenis

Y me bastan dos imágenes para serlo. Me da igual que en su logotipo omitan el acento en una mayúscula, son cosas que pasaban cuando corría una voz que decía que no se acentuaban.

Perdón por la calidad, pero ya quisiera Viagra poder decir lo mismo
Perdón por la calidad, pero ya quisiera Viagra poder decir lo mismo

La primera, con la que conquistaron mi corazón, es una pieza políticamente incorrecta. De hecho ni siquiera puedo decir que sea un anuncio oficial, sólo la encontré con la firma de un blog, patrocinado por Anís Tenis eso sí, en el que afirmaban llevar 90 años ayudando a tener sexo a las más feas. Si sacas cuentas, debió hacerse sobre el 2011, lo bastante poco como para cabrear a feas (o no tan feas) y armar ruido en las redes. Pero, si echas una ojeada a sus distintos canales oficiales y oficiosos, descubrirás una larga lista de memes y posts que te harán odiarlos y/o amarlos. Yo, sobre todo, los amo. Aunque sólo sea por arrancar carcajadas haciendo lo que les viene en gana.
Entre esa retahíla de material que puedes encontrar en las redes (recomiendo especialmente Curats D’espanto y su página no oficial en Facebook) hay bastante como para ofender a devotos creyentes, monárquicos, defensores de la igualdad de género o de los animales, o a nadie, si somos capaces de reírnos de nosotros mismos.

A ver quién anuncia una 0,0 con esta imagen
A ver quién anuncia una 0,0 con esta imagen

 

Pero el caso es que había dicho que me ganaron con dos imágenes y la segunda es un post de un momento tan glorioso de Rita Barberá que ya ha sido comentado y replicado hasta la saciedad. Ha llovido bastante desde ese episodio, pero estoy seguro de que te acordarás de él. En el post en cuestión, afirman no tener nada que ver con el asunto pero, permíteme que lo dude.

IMG-Camello
Esta foto está en su web oficial, palabra

Apéndices:
1) Este artículo ha sido publicado en el número de abril de 2015 (pág. 26) de la Revista Üalà.
2) Normalmente enlazamos la página correspondiente en la versión de Issuu, pero alguien ha debido considerar ofensivo algo de su contenido* y hay que registrarse o entrar como usuario para verla. El caso es que recomiendo verlo en el enlace que pone “abril de 2015” sin tantas gaitas, pero si te hace ilusión verla en Issuu, puedes hacerlo desde aquí.
*Posiblemente la imagen de portada, que es difícil no ver a día de hoy (si circulas por Alicante) por su presencia en medios exteriores.

 

Los otros

LausImagina que un día, Roberto deja de ser Roberto. Que la persona que tienes enfrente es otra, aunque se parezca bastante a Roberto. Imagina que este nuevo amigo también tiene el pelo castaño y la ceja izquierda partida en dos por un golpe de infancia. Justo como Roberto.
Imagina que este nuevo tipo (llamémosle Ricardo) es algo menos brillante que Roberto: trata de hacer las mismas bromas, y aunque a veces lo consigue… a la larga no es lo mismo.
Puestos a suponer, digamos que tu abuela ya no fuera tu abuela. Que fuera una señora aproximadamente de la misma edad y aspecto: alguien que probablemente diera el pego en una foto de lejos, pero sin ese talento preternatural para hacer lentejas que tenía tu abuela original. La de verdad.
O tu novia. Que ya no se llamara María José. Que fuera María Jesús. Y que se riera un poquito menos a menudo. Y que ahora le gustara Supersubmarina en vez de Vetusta. Y que quizá (sólo quizá) tocara el acordeón.
Imagina que, de un día para otro, encontraras tu vida invadida por personas que se parecen a las originales lo suficiente como para que las sigas reconociendo, pero no tanto como para poder sustituirlas en cada pequeño detalle. Gente que, a grandes rasgos, se hiciera cargo de las “funciones” que ahora mismo cubren tus amigos, conocidos, familiares…aunque de una forma algo menos satisfactoria.
Y siguiendo con el ejercicio: pongamos por caso que, poniendo en una balanza los originales y las copias, te decides por las copias: pese a sus carencias, parecen exigir menos de ti como persona, siempre están disponibles y, al fin y al cabo, no son TAN diferentes a los originales.
Imaginemos que existieran las personas de marca blanca.

Apéndices:
1) Este artículo ha sido publicado en el número de marzo de 2015 de la Revista Üalà.
2) La imagen que ilustra este artículo ya ha salido por aquí y por aquí, es de la campaña de los premios Laus 04 y somos conscientes de nuestra reincidencia, pero tenemos defectos peores.

Firmado: Nacho Macho.

(Anti) Fashion Film

Empezando por el principio, un fashion film es –más o menos– una producción audiovisual al servicio de una marca, principalmente de moda, caracterizada por un estilo comunicativo en el que predomina la estética del mensaje sobre la marca en sí misma. Concretando: un corto para vender ropa.

Imagen 1

Lo patético es que, algo que nace con la tesis de diferenciarse del resto, acabe por tener un efecto caníbal. La razón es que muchas marcas y realizadores han terminado absorbidos por las peligrosas arenas de lo hipstercursivintage. En este caso, casi siempre una it-girl en un ambiente etéreo rodeada de fotografía analógica, ukeleles y otros cursielementos, escupiendo remilgadas frases por su preciosa boca.

Pero hay excepciones y salvadores. Como el trol máximo del género: Matthew Frost. Un fotógrafo que ha encontrado en lo que para otros eran unas peligrosas y gelatinosas arenas movedizas un recurso en forma de insight para seguir haciendo spots de marcas de moda. Aunque para ello tenga que morder la mano que le da de comer.

«Cuando estoy sola, me gusta fingir que estoy en una película. La clase de películas que no acabo de comprender muy bien. A veces incluso pienso en francés, y me pongo viejos vinilos de los sesenta. Son mejores que cualquier disco de ahora». Así comienza Fashion Film, uno de sus fashion films anti fashion film para la marca Vena Cava donde el londinense se ríe de los clichés sobre los que se construyen los cada vez más manoseados cortometrajes de moda.

Este brillante cinismo le ha llevado a convertirse en un especialista en cortometrajes irónicos sin salirse del género y a seguir trabajando para marcas y revistas de moda como Vogue. Un género que, aunque siga en probeta, parece que sólo realizadores como Frost han entendido: ser un ejemplo de verdadera postpublicidad. ¿Verdad, Daniel Solana?

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de febrero de 2015 de la Revista Üalà.

Ahí no pone “artisanais”

1-artesancis-medY mucho menos “artesanas”. Señores de Lay’s, habéis tenido más de tres años para aclarar a la población por qué tenéis un producto en el que se puede leer “artesanais” o “artesanás”, pero ninguna de las dos palabras que en teoría deberíamos leer, “artesanas” en España y “artesanais” en Portugal. Y tres años dan para mucho, en ellos habéis sacado productos nuevos a manta y actualizado diseños, pero no habéis convencido a todos (quizá a ninguno) los que nos fijamos en lo que compramos de que en el logotipo de vuestras patatas pone “artesanas”.
Los responsables del logotipo en cuestión, dicen que lograron unir dos palabras en una sola, pero no me convencen. Ni a mí, ni a los malpensados que opinan que es una argucia para engañar al consumidor. Lo cierto es que si buscáis “Lay’s Artesanas” en la red vais a encontrar, sobre todo, información sobre las irregularidades (y supuestas malas intenciones) de vuestras Artesancis.

2-recuerdo-artesanas
Un recuerdo de cuando en las Lay’s Artesanas ponía Artesanas.

Hace mucho que nos conocemos. Han pasado más o menos 9 años desde que dediqué unas líneas a vuestra gráfica patatera, aunque por entonces se leía claramente “Artesanas” en ella, pero seguís captando mi atención. No tengo ninguna fe en ver cómo arregláis esto, de hecho sólo me sabe mal por si hay incautos que realmente crean que vuestras patatas son realmente artesanas. Lo cierto es que todo el ruido, los rumores y las suspicacias que se generan en torno a vuestras “Artesancis” me dan vidilla. Espero que a vosotros no, o cuanto menos, que no os ayude a vender más.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de enero de 2014 de la Revista Üalà.

ADVERITÉ

Tienes que comprar nuestro nuevo refresco con gas. En serio que sí. ¿Aun no has visto nuestro último spot? Pues deberías.
Es muy social. Muy cinema verité. Muy Ken Loach. Rollo documental. Cámara al hombro, y todo eso. Con un puntito Instagram pero sin pasarse, que lo de los filtros ya cansa.
Gas
El caso es que a los de la agencia se les ocurrió localizar una tribu aborigen en el norte de Panamá, meterles gas ciudad en la aldea y documentar lo que pasaba. El concepto de base viene a ser “Aunque nunca hayas sido muy de gas, ahora te va a molar”. Pero no dicho así. Mejor, claro.

Tenías que verlos, a los indígenas: con guirnalda de flores y taparrabos, flipando frente a aquella llamita azul. Hemos filmado vídeos de sus reacciones y poco a poco los estamos subiendo a nuestro Facebook. El caso es que se ha viralizado un poco la cosa. La gente nos envía sus versiones. La mejor es la de un señor de Zamora, medio en pelotas, con la cara pintada rezándole a un hornillo más viejo que el baúl de la Piquer. Para partirse.

© Referencial/AFP
© Referencial/AFP

Lo importante es que estamos haciendo comunidad, que es lo que buscábamos. Estamos pensando en traer a uno o dos de la tribu, a ver qué pasa. Si conseguimos que los saquen en El Hormiguero, de puta madre.

Oye, que estaba yo pensando que en vez de “Comunidad” podemos llamar al tema “Tribu”. “Entra en nuestras redes sociales y únete a la Tribu”. Suena bien. Incluso podríamos cambiar el pájaro de Twitter por un guacamayo, o algo así. Voy a llamar a la agencia, a ver qué les parece.

Pero estoy divagando, perdona.

Dime: ¿vas a comprar nuestro nuevo refresco con gas?
Porque deberías.

Fdo: Nacho Macho.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de diciembre de 2014 de la Revista Üalà.

NESPARTANOS

No hace tanto que descubrí aquel maravilloso espacio. Al entar, uno se convertía en el centro de la fiesta. En un Gran Gatsby del siglo XXI. Gente elegante de modales exquisitos me recibía, ofreciéndome el pasaporte a un exótico universo sensaciones reservadas solo a unos pocos.

 Hoy, todo ha cambiado.

Frankie, fiel defensor de los consumibles compatibles.
Frankie, fiel defensor de los consumibles compatibles.

Cuando paso por aquella tienda Nespresso, ahora desértica, me pregunto: ¿Les sigue saliendo a cuenta el paripé? Lo que en su momento fue una jugada maestra (crear la capsulamanía y posicionarse como el líder premium del sector “Apple-Style”) ha acabado convirtiéndose en otra cosa: un porcentaje nada desdeñable de clientes eligió hace tiempo disponibilidad frente a exclusividad, y los bares de sus antaño inmaculadas máquinas Krups ya solo desvirgan cápsulas compatibles de plástico barato. Para muchísima gente, el aluminio multicolor es solo un recuerdo. Las tiendas propias languidecen.

Pero ahí siguen los chicos de Nespresso, confiando en el enésimo gag feat. George Clooney. Teniendo 75 empleados de punta en blanco por tienda. Recurriendo a palabras como Kazhar o Darkhan para vendernos granos y tuestes hasta ahora desconocidos por el paladar humano.

La mayor novedad de los últimos tiempos es el fichaje de Matt Damon, por aquello de que es uno de los Ocean’s Eleven y de que hace falta rejuvenecer el asunto, que Giorgio anda ya algo acartonado. No es suficiente.

Clooney: Nespresso hasta el Amanecer
Clooney: Nespresso hasta el Amanecer

Ya, es evidente que Nespresso no puede (ni debe) cambiar su posicionamiento de la noche a la mañana. Pero quizá vaya siendo hora de que modifiquen la forma de comunicarlo. Lo que hacen ahora tiene bastante de espartano: defienden su posición frente a un ejército apabullante. Pero algo me dice que como no se pongan las pilas pronto acabarán desayunando en el infierno…y las cápsulas serán de Marcilla.

Fdo: Nacho Macho.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de noviembre de 2014 de la Revista Üalà.

Memes por una buena causa

Agosto. 35º grados a la sombra y no se mueve ni una ligera brisa. ¿Hay mejor remedio para solventar el calor que un bañito? ¡¡CUUUUBOOOOOO VAAAAAAA!!!


Fuente: NBC.com

Futbolistas como CR7, Piqué o Iniesta, celebrities como Justin Bieber, Lady Gaga, Mark Zuckerberg, Bill Gates o incluso el mismísimo presidente Obama han sido nominados (perdón, en idioma online “mencionados”) para seguir el “Ice bucket challenge”, un reto en el que el nominado debe grabarse en vídeo volcándose por encima un cubo lleno de agua con hielo, nominar a 3 personas a hacer lo mismo en menos de 24 horas y publicarlo en sus redes sociales. Y todo ello por una buena causa: concienciar a la población sobre la ELA (Esclerósis Lateral Amiotrófica) y animar a recaudar fondos (10$ si lo haces y 100$ si no… aunque Charlie Seen lo llevó mucho más lejos) destinado a distintas fundaciones* que investigan diferentes tratamientos para esta enfermedad degenerativa que actualmente no tiene cura.

Como con cualquier moda nacida en la red de redes (perdón, en idioma online “meme”), su origen es algo difuso, pero lo cierto es que durante el verano la asociación americana ALSA (no confundir con la compañía de transportes española) ha recaudado más de 114 millones de dólares. Un final muy feliz debido a una insufrible manía del ser humano que ya me apuntaba mi señora madre: “si el hijo del vecino se tira por un puente, ¿te vas a tirar tú después?”.

Y sinceramente, después de ver mi muro (perdón, en idioma online timeline) inundado por el fucker de Julio Iglesias (¡¡hasta de forma ostentosamente roedora!!);  selfies de todos los colores, olores y sabores; #legadosdeTibus (de origen similar y final completamente lúdico y absurdo) y fotos nuestras de cuando íbamos a preescolar, me alegro de que por fin uno de estos memes haya servido para algo.

¡Qué cunda el ejemplo y demostremos que, como dice el claim de Aquarius: “El ser humano es extraordinario”!

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de agosto de 2014 de la edición digital de la Revista Üalà.

*En España, por si hay alguien interesado en participar y donar, con cubo de por medio o sin él, la asociación es AdELA