Vellos y bestias

¿Quién me ha pintado este bigote?
¿Quién me ha pintado este bigote?

Cuando se acercan los calores y la temida operación bikini, nos acordamos de Santa Bárbara, como cuando truena. Al aspecto soñado ya no llegamos este año, otro año más, pero por lo menos que alguien me libre de parecer Chewbacca. Es el momento de los productos depilatorios, láseres, artilugios que afeitan y demás inventos. A esto habría que añadirle algo de color para no parecernos a otro personaje de ficción como Casper, pero ese tema queda pendiente para otro artículo.

En las últimas semanas han pasado por nuestra madriguera varios ejemplos de publicidad contextual sobre el vello corporal, que merecen ser destacados por su desproporción: el primero pretende utilizar como recurso la percepción subjetiva de uno mismo, o como dicen los memes “la diferencia entre lo que compras por internet y lo que te llega a casa”. Seguramente se han pasado de frenada con el bigote de la chica, pero ahí está ella a mitad de camino entre Salvador Dalí y Freddie Mercury.

El osito de peluche y la chica resignada
El osito de peluche y la chica resignada

El segundo caso es un osito de peluche en toda regla, que los hay, no digo yo que no, pero da hasta calor verlo y ni siquiera nos plantean el antes y el después. Creo que no se han atrevido. Su pareja tampoco se atreve a mirarlo.

¿Que me coma qué?
¿Que me coma qué?

Y el tercer caso, el más bestia de los tres, hace un alarde de sutileza en el uso de la retórica y nos propone una revisión conceptual de todo un clásico: “Cómeme el Donut”. Parece que es muy poco apetecible la propuesta gastronómica.

En fin, qué podemos esperar de una sociedad que ha “inventado” los dientes de ajo pelados y envasados vacío al individualmente, eso sí, con mucho plástico de por medio.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de mayo de 2019 de la Revista Üalà.

Turismo roedor en Orihuela

Orihuela, su pueblo y el de Miguel Hernández, ha sido el destino elegido de manera fortuita para una escapada roedora. Vaya por delante que estas líneas no podían estar más lejos de ser una acusación de ser generadores de contenido roedor por encima de la media. Hemos puesto las garras en localidades de Castellón a Murcia con suerte parecida, pero esta vez le ha tocado a la ciudad universitaria de la Vega Baja.

Te prometo que aunque leas la historia de su web, su nombre seguirá siendo un enigma
Te prometo que aunque leas la historia de su web, su nombre seguirá siendo un enigma
¿Car-picar o Carpi-car?
¿Car-picar o Carpi-car?

El caso es que es un buen sitio para darse un paseo y deleitarse con las empresas que se la juegan en su comunicación persuasiva con denominaciones tan desconcertantes como Agriauto o Carpicar. Su apuesta es arriesgada y consiste en que, a pesar de tener nombres con claras connotaciones automovilísticas, no encontraremos coches en ninguna de ellas. Cuando descubramos, en un interesante giro perceptivo, que la primera se dedica a los productos fitosanitarios y la segunda a las motocicletas, caeremos rendidos ante la audacia de sus responsables. Me he sentido tentado de averiguar el porqué del auto de Agriauto, pero al final he preferido quedarme con la idea de que la verdadera combinación que lo compone es agria + uto. Tampoco le veo el sentido, pero me hace más gracia aún y con eso me basta. Dicho sea de paso, la combinación ganadora de la otra tiene que acabar con “picar”, obviamente.

En todo pueblo hay héroes y en Orihuela hay, como mínimo, 3 gigantes de nombres confusos
Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno
Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno

Para cerrar el triplete, tenemos a Rorihuela, una empresa con un naming un poco menos misterioso, especialmente cuando te fijas en lo que hacen (rotulación) y dónde, pero que no deja de tener su encanto, especialmente por esa coherencia estética que a todas luces mantienen desde su fundación en 1960. No es fácil abandonar el tono irónico a estas alturas del artículo, pero el caso es que es imposible no querer a esta gente, y me refiero a todos ellos. A todos los héroes locales que se mantienen firmes en sus propuestas y que son más valientes, divertidos y nobles que los directores de comunicación de esas empresas que recogen premios en festivales. ¡Larga vida a todos ellos!

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de abril de 2019 de la Revista Üalà.

Serendipity managers

A los de la RAE no se les pilla con acepciones mal (?) cogidas
A los de la RAE no se les pilla con acepciones mal (?) cogidas

Los community managers nunca han sido lo suficientemente respetados y que que reconocer que ni siquiera lo han sido entre nuestras filas roedoras. Son la primera línea del frente digital en el feedback con los anunciantes y nunca, lo repito, NUNCA, están lo suficientemente preparados. Y no es por que no exista formación para ellos, sino porque es imposible saber qué batallas van a tener que librar. Se les pueden enseñar mil aplicaciones y herramientas (créeme, hay tanto para elegir y combinar, que desborda) o contar todo lo que se ha escrito de teoría, pero a la hora de la verdad van a tener que trabajar la improvisación.

Teo, Cruzcampo y Qé! Con esos ingredientes, ¿qué podría salir mal?
Teo, Cruzcampo y Qé! Con esos ingredientes, ¿qué podría salir mal?
–Un buen community manager se mueve como pez en el agua sin guión, improvisando con las cartas que le reparte el azar–
Como Broncano, Berto y otros grandes de la comedia, hay community managers que funcionan mejor sin guión, pero les toca hacerlo en un terreno aún más imprevisible que el de los presentadores y sin su autoridad sobre las respuestas ajenas. No todos dan la talla, sin embargo cada vez hay más respuestas brillantes que merecen que nos quitemos el sombrero. Como la salida de RAEinforma ante la pregunta de si “Te invito a mi casa a ver Netflix” se escribe con G o con J. Una cuestión que se entiende con claridad si contamos con conocimientos semánticos hispanoamericanos. O la seguidilla de respuestas de Cruzcampo y Qé! cuando un tuitero afirma que el buenazo de Teo está echando la pota.

Que nadie tema por su virilidad, Phillips responde
Que nadie tema por su virilidad, Phillips responde

Phillips tampoco se queda atrás y entra al trapo de la recomendación de sus productos cuando se abordan cuestiones genitales que otros (y con razón) habrían encajado como una tocada de huevos. Las cuatro contestaciones citadas aparecieron por nuestro grupo de Facebook en el par de días en que planteé estas líneas y antes del cierre ya apareció otra respuesta genial de RAEinforma. Está claro que no todo van a ser ocurrencias memorables, pero también que se está forjando un oficio que nos va a dejar momentos gloriosos. Desde ya mis respetos y mis dieses.

Nota: Este artículo ha sido publicado en una versión reducida en el número de  marzo de 2019 de la Revista Üalà.

Creatividad bajo cero

Con la lotería navideña llega el invierno y con él, en el mundo publicitario, se nos congelan las ideas o, al menos, se hacen tan previsibles como las mareas. En la primera oleada nos llegan los anuncios de lagrimita con personajes entrañables hasta la hiperglucemia. Todo meloso, plagado de adorables ancianitos y niños con bufanda.  Simultáneamente, aunque con mayor incidencia en los primeros días de enero, llega la segunda marea con el desfile de bellezones y sus anuncios en francés, inglés o italiano, todos con el mismo eje de la comunicación: serás irresistible (léase “segás iguesistiblé”).

¿Flogo qué?
Si pronuncias las palabras mágicas, el remedio sale del bolso de Mary Poppins

¿Y después? Después viene lo peor: los anuncios de las EFP (Especialidades Farmacológicas Publicitarias) que son aquellas que nos advierten de que “Este anuncio es de un medicamento, consulte a su médico o farmacéutico”. Están limitadas al alivio sintomático y se dispensan sin receta. Un fascinante catálogo de narices moqueantes, ataques de tos con dibujos animados en la garganta, ardores de estómago con bomberos y todo tipo de lesiones musculares u óseas. El esquema básico de este tipo de anuncios es más simple que el mecanismo de un botijo: estoy que me muero, el prescriptor o prescriptora tiene “casualmente” allí mismo la solución, plano de la presentación del producto y en el plano siguiente estoy ganando un maratón. Este esquema básico se puede sazonar con perlas para repetir el nombre del producto como el mítico “¿Flogo qué?” de Flogoprofen o el marido sordo de Gaviscon a quien su mujer le repite la marca tres veces. Y es que este tipo de productos suelen tener también nombres delirantes.

Ahora que queda poco más de un mes para la llegada de la primavera tendré preparadas mis antenas para las nuevas oleadas, pero intuyo que habrá flores, muchas flores… y algunas alergias.

Autor:

Jesús Orbea

El copy juguetón

Lamas-camas

La tarea del redactor creativo o copywriter, consiste en escribir los textos publicitarios para cualquier medio. Su trabajo es básicamente persuasivo, ya que ha de convencer a personas desconocidas, sobre las bondades de un producto, y lograr que recuerden la marca por encima de la competencia. Entre su pequeño arsenal de recursos cuenta con el conocimiento sobre los comportamientos del consumidor, conocimiento del producto y  hábitos expresivos del lenguaje.

Siempre ha habido y habrá redactores que han apostado por las rimas y los juegos de palabras para hacer memorables sus mensajes. El máximo exponente de los juegos de palabras en la historia de la publicidad española ha sido Ricardo Pérez, aún en activo, con célebres textos como “Estamos a tu helado”, para Avidesa; “El que sabe, Saba”, para electrónica de consumo Saba o el celebérrimo “Lorenzo Lamas, el rey de las camas”, para Reig Martí”.

cheapóEn esta madriguera roedora hay auténticos clásicos modernos que nos deleitan y sorprenden a partes iguales, temporada tras temporada, y uno de ellos es sin duda Plaza Mar 2. ¿Quién no recuerda las polémicas “Remajas de verano”, “Vuelve la Prima Vera”, “Es NaviDAR” o “Mary Cris&más”? Con el tiempo han forjado una trayectoria que bien merece su propio hastag roedor #ehplazamar, que empieza a tener un buen histórico en Facebook.

En las rebajas de enero lo han vuelto a hacer, y algún roedor ha pedido ya en nuestra página de Facebook una entrevista urgente con el redactor de estas piezas. Ahí queda su sorprendente “Cheapó”, que combina cheap (barato en inglés) con chapó, derivado del francés pero admitido por la RAE.

achoconanterepajas

Cuando parecía que esta campaña era insuperable, asoman el hocico por el grupo un “Achoconante”, para Helados Alacant y las “Repajas” de un sex shop. No paramos de jugar.

Llámame corto, Kia

Como lo oyes, el que está ahí plantado no es el del concesionario, es Robert De Niro
Como lo oyes, ese no es el del concesionario, es Robert De Niro

Puedes llamarme corto. Lo soy, y lo tengo asumido. De luces a menudo, de talla desde siempre y de vista, últimamente bastante. Pero no soy el único. El caso es que, ni a la primera ni a la segunda, pude saber quién era ese señor que aparecía sobre ‘hooverboard’ en vuestras vallas publicitarias. Que lo sepáis, he preguntado a unas cuantas personas de mi entorno y más o menos la mitad tampoco tenía idea de quién era. Muchos porque son jóvenes y no es precisamente uno de sus referentes. Otros, entrados en años, porque al tamaño al que aparece su cara en las vallas, no habrían reconocido ni a su padre. Eso sí, los que han visto el spot, lo han pillado, pero para esos no hacía falta la valla, ¿no?

En cualquier caso, aunque he pedido ayuda, nadie ha sabido darme una respuesta lógica a por qué habéis decidido sacarlo de cuerpo entero sobre ese cacharro reduciendo una burrada las posibilidades de que se le reconozca. Eso sí, he disfrutado mucho con todas las teorías y aún más con otras reacciones que ha generado vuestra campaña. Es posible que el bueno de Robert se recupere de ésta, pero como comentó Nacho Macho, lo suyo no es caída libre, es salto base.

Nos tragamos que Nadal tenga un Kia, pero Robert de Niro...
Nos tragamos que Nadal tenga un Kia, pero Robert de Niro…

Comprendo que la campaña es internacional y que en Estados Unidos funcione de otra manera, pero para la España de hoy (qué rancio suena esto) habría valido la pena hacer una adaptación distinta para las vallas. Aplauso lento.

Nota 1: Este artículo ha sido publicado en el número de  enero de 2019 de la Revista Üalà.

Nota 2: Esta campaña ha generado reacciones maravillosas que no quiero dejar de enlazar como el tweet que muestro junto a estas líneas o como esta entrada en “Publicidad de mierda” y no es una forma de hablar.

¡APOSTAD, APOSTAD, MALDITOS!

Una oferta que pasa desapercibida, ¿o es al revés?
Una oferta que pasa desapercibida, ¿o es al revés?

En 2017, se emitieron más de 2,7 millones de anuncios de juego online en todos los soportes, según InfoAdex, lo que multiplica por tres la cifra del año anterior. Un sector con bastantes vacíos normativos, tras la Ley de 2011 que regula el juego online. El 36% de las personas que desarrollan una adicción al juego, se iniciaron siendo menores de edad, según el estudio realizado por la Dirección General de la Ordenación del Juego en 2017, el primer estudio de este tipo a nivel nacional.

Sin ser experto en ética ni deontología, me parece preocupante la propuesta de 888 poker.es que tan machaconamente nos persigue en televisión, con Carlos Sobera de prescriptor: “Entra, entra, entra. Mira, mira, mira. Piensa, piensa, piensa. Apuesta, apuesta, apuesta. Sube, sube, sube. Grita, grita, grita. Ocho, ocho, ocho. Juega, juega, juega. Gratis 20€ para jugar”.

Apuesta

Esta es la “sutil” propuesta creativa: todo por triplicado, como en la administración franquista; todo en un tono imperativo enervante, casi sin respirar y, lo que es peor, todo dentro de la ley. ¿Seguro? Parece que sí, que un texto casi imperceptible donde se indica “+18. Juega con responsabilidad” es suficiente. Igual es un poco desproporcionado el tamaño de la oferta: “Gratis 20€ para jugar”. No hombre, eso son manías suyas.

Grita

Será que sí, que soy maniático, pero me recuerda a una película de finales de los 60 que se tradujo en España como “Danzad, danzad, malditos” y que en la versión original se titulaba “They Shoot Horses, Don’t They?”, en referencia a los caballos sacrificados tras romperse una pata. En ella un grupo de personas desfavorecidas por la depresión económica luchaban sin compasión por obtener el premio en un concurso de baile. Y ahí había crítica, algo que igual nos falta.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de diciembre de 2018 de la Revista Üalà.

Monkey business

Tratas de circular por la rotonda apurando los límites de tu percepción hasta lo imposible. Los habituales 180º de visión alcanzan unos imposibles 220º. Los suficientes para advertir ese Mercedes que se te va a cruzar a lo Mad Max desde el carril interior. Frenas lo justo para dejarle pasar y, unos segundos después, ya estás fuera de la rotonda.

La Valla. La Revelación.
La Valla. La Revelación.

Tomas la recta pensando en lo complejo que se ha vuelto tu trabajo. En el asunto del inbound marketing, del neuromarketing, del engagement, de lo viral, los influencers, los KPIs, el SEO, el SEM, el storytelling, lo de los nuevos formatos audiovisuales nacidos al amparo de cada una de las redes sociales y de los hábitos de consumo de contenido de los millennials, los postmillennials, los hipermillennials y los paramillennials.

Entonces levantas ligeramente la vista y ves la valla. La Rebeldía. La Revelación.

Su mensaje es bien sencillo: solo trata de animarte a alquilar trasteros. No hay una sola frase ingeniosa. Tampoco un claim rotundo.

Pero hay un mono. Con gafas.

Un chimpancé zumbón estándar que esboza una sonrisa de oreja a oreja. Por un momento, te preguntas si no hace falta más. Si tenemos a toda una industria dejándose las neuronas (y los becarios) para ser innovadores, creativos, ingeniosos y premiados. Si no bastaría con un simpático primate asomándose en cada campaña para que la cosa funcionara. Fantaseas con un reel del Festival de Cannes totalmente protagonizado por simios. ¿Podrían los monos revelarse como la verdadera e inesperada clave de la comunicación publicitaria?

Lo simio como branding
Lo simio como branding

No sabes la respuesta.

Solo que, de momento, estás sintiendo unas irrefrenables ganas de alquilar un trastero.
Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de noviembre de 2018 de la Revista Üalà.

Las cosas importantes de la vida

Advierto que voy a empezar moviéndome en un terreno de psicología barata. Te invito a que reflexionemos juntos sobre qué es realmente lo más importante en la vida. Está claro que es una pregunta muy subjetiva. Que dependerá de la fase vital en la que se encuentre cada uno. Pero estoy seguro de que nos podemos poner de acuerdo.

Voy a guglear «Las cosas importantes de la vida». Ahora vengo.

Ya está. Entre muchas entradas de blogs de motivación de chichinabo, aparece un enlace a la conocida pieza de Cristina y Los Stop, Tres cosas hay en la vida. Hagámosle caso. De acuerdo. Me vale para el tema del artículo. Lo más importante en la vida es la salud, el dinero y el amor.

Aquí viene mi segunda pregunta. Que no es para vosotros. Es para los señores de Albal: ¿Qué nos queréis decir en vuestro nuevo spot para vender papel film con el claim «Para lo que más te importa»?

https://www.youtube.com/watch?v=gk02hAYC2t4

Pensemos en lo que más le importa a Los Stop y vayamos parte por parte: El dinero. En ese caso el target de vuestra publicidad se reduciría a personas que tienen que envolver fardos de billetes. Los narcos, por ejemplo. O mejor aún, los políticos. El amor. Y puede que entonces me estéis invitando a que envuelva a mi pareja desnuda con papel film, lo grabe con el móvil y lo suba a la deep web.Nike Pas Cher Homme Y con la salud ya me pierdo. O lo que se me ocurre no generaría una imagen mental muy agradable.

Estate quieto, Joaquín, que en el anuncio ese dicen que así te conservas mejor.
Estate quieto, Joaquín, que en el anuncio ese dicen que así te conservas mejor.

O puede que por el contrario nos estéis diciendo que nos dejemos de tonterías.Nike Pas Cher france Que una fuente de macarrones o un huevo poché es lo realmente importante. Mucho más que el amor a mis hijos, pagar el alquiler o mi próximo reconocimiento médico.

 

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de octubre de 2018 de la Revista Üalà.

Psicología inversa o psicología perversa

Sutilezas a contrapelo (o a favor) de una marca de depilación
Sutilezas a contrapelo (o a favor) de una marca de depilación

Que a los publicistas nos gusta intentar jugar con la mente del prójimo no es ninguna novedad. Queremos creer que tenemos cierto poder. De algún modo, aunque sea usando la psicología inversa (si hablamos en plan los Simpson) o la reactancia, si nos queremos poner sesudos.

El caso es que, de vez en cuando, nos da por probar a pedir lo contrario de lo que perseguimos a ver si suena la flauta.yamaha fairings, De ahí los típicos “NO LEA ESTO” o “NO COMPRE AQUÍ” aunque, a veces, esa estrategia pueda dar mucho más de sí.

Una marca de referencia en depilación, Billie, ha jugado con bastante astucia esa carta. Reivindica el derecho de la mujer a lucir su vello corporal y lo presenta como una opción estética. Eso sí, sin dejar de mostrar su as en la manga de que son la mejor alternativa para las que quieran deshacerse de él.
https://vimeo.com/276869478

Luchando contra el turismo animando a practicar el “balconing”
Luchando contra el turismo animando a practicar el “balconing”

Con similar carga de ironía, pero con muchísima más mala leche, se ha lanzado la campaña “balconing is fun”, con la que se pretende luchar contra la “gentrificación”. Si no conocías este último palabro, Suzuki Fairings,vale la pena que le eches una ojeada para entender los objetivos de esta descarada (y descarnada) acción promovida por los autodenominados Comités de autodefensa contra el barricidio.Que su forma de perseguir sus objetivos forme parte de un ejercicio humorístico o de un maquiavelismo perverso es una cuestión relativa.

Foto4

En cualquier caso,yamaha fairings, todo apunta a que sus protestas quedarán como lágrimas en la lluvia, pero parafraseando a Kortatu: “aunque esté todo perdido siempre queda molestar”.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de septiembre de 2018 de la Revista Üalà.