¡Virgencita, virgencita, que me quede como estoy!

Revuelo en las redes por el drástico cambio de la marca gráfica de la RFEF. La marca España del fútbol, vaya.

La verdad que la anterior marca no era santo de mi devoción. Ya que era demasiado “divertida”, no tenía la seriedad necesaria para representar una organización oficial como la RFEF, y mas bien podría englobarse por su estilo dentro del sector de las colonias de verano y casales infantiles. Es decir, no era pertinente ni identificaba correctamente al emisor; uno de los puntos claves para que una marca gráfica se considere un buen “logo”.

Para colmo, en contra de la creencia popular de que fue creada por Joan Miró, fue diseñada por un estudio italiano. ¡De traca! ¿No había buenos diseñadores en España para hacer un diseño de una entidad tan española para tener que ir fuera a buscarlos? ¡Mother mine!

En fin, pero dentro de todo esto, también tenía sus cosas buenas. Mantenía los colores del país y selección que representaba, algo básico creo yo para este perfil de organización y encargo. Se dejaba intuir un balón, bastante correcto en este encargo ya que es la Federación Española de fútbol, no de tenis, hockey, ni parchís… por lo tanto es y siempre será representativa de fútbol. Y por último algo bastante coherente (seas o no monárquico) es que al llamarse Real lleve la corona en algún sitio, como los escudos heráldicos. Pues nada de eso, tenían las piezas del puzzle en su mano pero las desecharon. 

Pues bien, hoy nos llega la nueva marca de mano de la innovación extrema, de los que creen que lo más importante es diferenciarse de cualquier manera y a cualquier coste. También de los que consideran que la importancia de la marca está en los conceptos que venden y que nunca nadie va a averiguar si no los lee o se lo explican. De que lo simple es lo mejor siempre. Por eso todos sabemos que lo ideal es ir a una fiesta elegante en chanclas, bañador y tirantes para diferenciarse, y… ¡mejor sólo en chanclas porque menos es más! Vemos que esa formula no siempre funciona. Y este era uno de esos casos.

Y pasa lo que pasa. Ahora tenemos una marca insulsa, que convive mejor y no compite con el escudo de la selección como dicen los profesionales a cargo de este rediseño, ¿pero a coste de qué? Hay otros trabajos con esa premisa pero que cumplen bien su cometido, véase la Federación de Futbol Alemana.

Esta nueva marca convive con el escudo y no le hace competencia a nada, con un estilo fuera de su sector, que podríamos englobar tal vez dentro de la industria farmacéutica y no las organizaciones deportivas u oficiales. Ah, mantiene el color rojo de “La Roja”, como también podría ser el rojo de la bandera de Marruecos, Portugal, Francia o de muchísimas otras… Una bandera es la combinación de los colores y su orden, y es algo que en algún lugar debería haberse mantenido. Y bueno… sí, habrá quien vea la referencia al fútbol en este logo. Ya que los balones de fútbol son redondos, y el círculo del centro del campo también, como la esfera de la nueva marca (también como los balones de basket, de volleyball, los planetas, los platos, los discos de vinilo…). Siempre es fácil encontrar alguna excusa para vender “humo” y defender la idea creativa.

En fin, como dice ese dicho muy español, cuando uno tiene problemas pero puede llegar a tener más o más graves si se somete a un mal cambio o riesgo: “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

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