ANUNCIARSE TOCANDO LOS HUEVOS: Publicidad polémica al servicio animal

Las campañas animalistas se están consolidando como el Pepito Grillo más perturbador del panorama publicitario.

Cataluña, más cerdos que personas

Está claro que la publicidad polémica no nació ayer. A los que nos gusta, Toscani nos dio muchas alegrías entre los 80 y los 90 con sus campañas para Benetton haciendo malabarismos para concienciar y vender al mismo tiempo. Su vacío lo ha ido llenando fundamentalmente la publicidad social (sin la finalidad lucrativa de la marca italiana) que ha tenido mucha más tendencia a la polémica en los últimos años. En concreto, se lleva la palma la animalista, incluyendo campañas retiradas de las que ya hemos hablado hace no tanto.

Lonas de Igualdad Animal antes y después de desvelarse el anunciante

Pero el detonante de estas líneas es mucho más actual, tiene que ver con una campaña muy bien hilada en tiempos de pandemia y confinamientos. Se trata de una serie de dos lonas que emplazó Igualdad Animal para concienciar sobre el maltrato a las gallinas. Algunos pensaron que era contra el gobierno e incluso se apuntó a Netflix como posible anunciante, pero los que pusieron los huevos fueron otros, mucho más preocupados por el origen de los susodichos.

La mecánica de la polémica

La verdad es que la mecánica suele ser similar en la mayoría de los casos: usar la polisemia para concienciar a la vez que se aviva la polémica. En el caso retirado que comentábamos se hacía con perros o zorras, en el de Igualdad Animal con huevos y, en uno de PACMA de hace pocos años, con cerdos. Pero no es la única herramienta para concienciar, el retoque fotográfico y la dirección de arte también pueden aliarse con el mismo fin como en la campaña de IFAW que cierra estas líneas: No todo no es tan fácil de hacer. Algo que también podría dedicarse a los que se creen que una pieza así se hace en un ratito “con el ordenador”.

Anuncio gráfico de IFAW que muestra una ballena como si se imprimiera en 3D
Anuncio gráfico de IFAW que muestra un elefante como si se imprimiera en 3D

Nota: Una versión de este artículo aparecerá (o apareció) en la Revista Üalà de diciembre de 2020.

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