Turismo roedor en Orihuela

Orihuela, su pueblo y el de Miguel Hernández, ha sido el destino elegido de manera fortuita para una escapada roedora. Vaya por delante que estas líneas no podían estar más lejos de ser una acusación de ser generadores de contenido roedor por encima de la media. Hemos puesto las garras en localidades de Castellón a Murcia con suerte parecida, pero esta vez le ha tocado a la ciudad universitaria de la Vega Baja.

Te prometo que aunque leas la historia de su web, su nombre seguirá siendo un enigma

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¿Car-picar o Carpi-car?

¿Car-picar o Carpi-car?

El caso es que es un buen sitio para darse un paseo y deleitarse con las empresas que se la juegan en su comunicación persuasiva con denominaciones tan desconcertantes como Agriauto o Carpicar. Su apuesta es arriesgada y consiste en que, a pesar de tener nombres con claras connotaciones automovilísticas, no encontraremos coches en ninguna de ellas. Cuando descubramos, en un interesante giro perceptivo, que la primera se dedica a los productos fitosanitarios y la segunda a las motocicletas, caeremos rendidos ante la audacia de sus responsables. Me he sentido tentado de averiguar el porqué del auto de Agriauto, pero al final he preferido quedarme con la idea de que la verdadera combinación que lo compone es agria + uto. Tampoco le veo el sentido, pero me hace más gracia aún y con eso me basta. Dicho sea de paso, la combinación ganadora de la otra tiene que acabar con “picar”, obviamente.

En todo pueblo hay héroes y en Orihuela hay, como mínimo, 3 gigantes de nombres confusos
Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno

Con un nombre tan ganador quién necesita parecer moderno

Para cerrar el triplete, tenemos a Rorihuela, una empresa con un naming un poco menos misterioso, especialmente cuando te fijas en lo que hacen (rotulación) y dónde, pero que no deja de tener su encanto, especialmente por esa coherencia estética que a todas luces mantienen desde su fundación en 1960. No es fácil abandonar el tono irónico a estas alturas del artículo, pero el caso es que es imposible no querer a esta gente, y me refiero a todos ellos. A todos los héroes locales que se mantienen firmes en sus propuestas y que son más valientes, divertidos y nobles que los directores de comunicación de esas empresas que recogen premios en festivales. ¡Larga vida a todos ellos!

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de abril de 2019 de la Revista Üalà.

2 thoughts on “Turismo roedor en Orihuela

  1. Pues si ni Agriauto ni Carpicar venden automóviles, el negocio de Rorihuela, de rotular vehículos, debe ser de todo, menos estresante…. No??

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