Pedos de inflexión, ¿pedos con perdón?

Los pedos de este hombre del tiempo le costaron el empleo

Los pedos de este hombre del tiempo le costaron el empleo

Hay momentos en la vida que se convierten en un punto y aparte. Momentos que quedan grabados en la memoria como el ruido de ese portazo que, según Sabina, sonó como un signo de interrogación. Sin embargo, el sonido que producen no siempre es tan contundente y eso lo sabe mejor que nadie Szilard Horvath, hombre del tiempo que ha sido despedido de la TV2 de Hungría por sus ventosidades (eso sí, simuladas) en directo. Debió creer que el sonido de pedos como metáfora del viento, iba a divertir a su audiencia. No podemos descartarlo, pero es evidente que, en sus predicciones, no se veía en la calle como acabó. Afirma estar desolado y buscando trabajo, esperemos que los húngaros sepan perdonar su pedorro sentido del humor.

Estupefacción, estupefacientes y tipos fijos en un cocktail sin parangón

Estupefacción, estupefacientes y tipos fijos en un cocktail sin parangón

Más de cerca nos tocan los pedos de Simón Pérez y Silvia Charro, estos no eran de los atronadores, sino de los que se vislumbran por el lenguaje no verbal y por la ininteligibilidad del verbal, especialmente en el caso de Silvia. Para el que no haya pasado por una de las 3 millones de visualizaciones de su hit, aclararemos que es una pareja (profesional y personal) de expertos que alababan las hipotecas con tipo fijo en un vídeo en el que aparecen con evidentes signos de algún tipo de intoxicación por estupefacientes. Dicho así, no parece como para tirar cohetes, pero que hayan sido despedidos y el alcance que han tenido, puede ayudar a entender el estado en el que estaban. Ellos dicen que lo hicieron aposta, que emulaban a personajes de ‘El lobo de Wall Street’, pero que queda por ver hasta qué punto estamos dispuestos a perdonar los españoles. De momento, ya se están paseando por platós televisivos (incluyendo el de ‘Sábado Deluxe‘) y un ‘clamor’ pedía en Change.org que dieran las campanadas. Cuando se publiquen estas líneas ya se sabrá si esa propuesta tuvo alguna clase de eco, pero lo que sí está claro es que los españoles sabemos perdonar a base de bien. Que se lo digan a Rajoy.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el número de enero de 2018 de la Revista Üalà.

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